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No debemos confundir la caléndula con la tagetes o
caléndula africana, procedente de México. Las caléndulas que encontramos hoy en
día son variedades de la planta original creadas para tener más variedad y
vistosidad de colores.
Las variedades de caléndula poseen diferentes coloridos
que van desde el amarillo de la “Lemon Quenn”, variedad de 45 cm de altura, al
naranja rojizo de la “Geisha Girl”, con flores tipo crisantemo y una altura de
60 cm. La variedad “Art Shades” se caracteriza por sus flores de color pastel.
EL CULTIVO DE LA CALÉNDULA
Podemos considerar que las caléndulas son las mejores
flores para que un niño se inicie en el jardín. Su cultivo es muy fácil porque
son plantas poco exigentes.
Viven mejor en suelos pobres, al sol o a media
sombra. Sembraremos las semillas a finales de invierno, a una distancia de unos
30 cm. Procuraremos que el substrato mantenga un buen drenaje y aplicaremos un
riego regular evitando el exceso de humedad. Es importante no olvidar el riego
durante la época de floración, durante la cual deberemos ir cortando las flores
marchitas para favorecer la aparición de las nuevas.
APLICACIONES MEDICINALES Y CULINARIAS
La caléndula se caracteriza por sus propiedades para el
tratamiento de la piel gracias a su efecto antiinflamatorio y antiséptico. En
efecto, ya en la antigüedad se usaba en forma de loción o aceite para aplicar
como hidratante de la piel, contra el acné, para remediar quemaduras, cortes,
infecciones y picadas de insectos.
La flor de caléndula, en forma de infusión,
también tiene la propiedad antibiótica natural al estimular las células
inmunológicas de nuestro cuerpo para favorecer la destrucción de las bacterias
patógenas. Ingerida también se puede usar para reducir el reuma así como las
afecciones estomacales. El efecto antibiótico también puede usarse contra la
conjuntivitis lavando los ojos con agua de caléndula.
En la cocina se usaba
como colorante y aromático para quesos y algunos platos y guisos como ensaladas
y arroces, aunque su sabor era excesivamente fuerte. Ahora sólo nos falta
plantar nuestra caléndula y disfrutar de ella.